Quiero un otoño frío.
No quiero este otoño cálido.
El calor no hace florecer la melancolía.
Y yo necesito un otoño frío y lluvioso,
con un viento furioso silbando,
arrancando hojas y arrastrándolas,
y con días de lluvia que mojen mis huesos.
Un otoño áspero y cortante,
que haga remolinos de recuerdos
con los que arropar esta alma herida.
Necesito la dulce y amarga tristeza del otoño
para ir acostumbrándome
al hielo de un invierno sin ti.
Otro invierno eterno sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario